martes, 30 de agosto de 2011

Nunca te has ido

Desde aquel improvisado balcón observaba la inmensidad del mundo y me daba cuenta de lo caótico de la situación y de la vida.

lunes, 15 de agosto de 2011

Antítesis

Lo que resultaba más curioso de aquella discoteca era el contraste entre el telediario que se televisaba en las pantallas del local y que no dejaba de repetir una y otra vez que el país se hundía, y los cuerpos ebrios y escasos de ropa que se contoneaban, ajenos, al ritmo de la música.

jueves, 28 de julio de 2011

Con la frente marchita

Sentados en corro merendábamos besos y porros. Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa...

Siempre parecía sonar la misma canción al entrar en el coche y, como los viajes solían coincidir en domingo, el madrugón, la resaca y el cansancio que inevitablemente provocan las altas temperaturas le daban al ambiente un toque ciertamente singular.
Recuerdo que escuchaba con atención la voz de Adriana Varela entonando los versos de Sabina, sobre todo al final, cuando cantaba eso de «y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte...». Todos permanecíamos en silencio lo que duraba la canción. Aunque estuviéramos hablando de algo interesante, daba igual. Comenzaba y nos callábamos, así de simple. Y al terminar, continuábamos hablando como si nada.
Esos acordes se habían convertido, sin que ninguno de nosotros lo pretendiera, en la más exacta encarnación del ocaso de la semana.

miércoles, 27 de julio de 2011

La búsqueda de nada

No veo la tele. Ni veo la tele ni hago deporte. Tan sólo paseo, de vez en cuando, por los lugares de la ciudad más alejados que se me ocurren. Sin predeterminación alguna. El único requisito importante es que en ellos haya vegetación; vegetación y poca gente. No camino en busca de iluminación divina o nuevas historias, ni tampoco para reflexionar sobre cuestiones profundas o filosóficas, simplemente lo hago porque mientras asciendo y desciendo por las innumerables cuestas de la ciudad, soy incapaz de pensar.
La inspiración raras veces me acompaña y, cuando lo hace, se va enseguida. Aun sabiéndolo, extrañamente nunca me doy cuenta de que se ha marchado hasta mucho más tarde, cuando regreso andando, sola, a casa.

domingo, 3 de julio de 2011

Adivinanza

Una suerte de potencia inmensa y acuosa, arrasadora, viva y sin conciencia. La causa última del olvido, la poesía tangible, valiente, húmeda. La despedida, en fin, el beso, el futuro incierto: la lluvia.

lunes, 27 de junio de 2011

Imprecisiones

Solía pasear por ciertos caminos pedregosos, a menudo sombríos y con frecuencia intransitables, las noches en que su habitual mansedumbre era sustituida por la melancolía.

En esas circunstancias en que, imprevisible, el espíritu pareciera que florece, revelando con fuerza su extraordinaria artificiosidad, es inevitable que los sucesos graves, tristes y, por encima de todo, pretéritos, acudan con pasmosa facilidad a la memoria.
En esas circunstancias, él solía pensar en ella.

Sin embargo y como a veces sucede, su recuerdo únicamente incluía un contorno difuso e indefinido, grisáceo y, por necesidad, insuficiente.

jueves, 16 de junio de 2011

Lo que debe ser pero no puede ser

Hace meses cayó en mis manos, por azares del destino o de la ventura, España invertebrada, de Ortega y Gasset. Considero importante resaltar el hecho de que si hoy ese ensayo se encuentra en mi estantería es por mera casualidad y no por inquietud propia, porque precisamente ha sido la casualidad, ligada al interés que despiertan todas las cosas -excepto las que han de estudiarse- en época de exámenes, la que ha hecho que me fijase esta mañana en el título de uno de los artículos: La magia del "debe ser". En él, escribe: «no basta que algo sea deseable para que sea realizable, y, lo que es aún más importante, no basta que una cosa se nos antoje deseable para que lo sea en verdad». Nada más.