Al frente, un montón de chinas con dioptrías se hacen fotos. A mi lado, tres mujeres hablan a voces sobre la diferencia entre "playa" y "plaza"; posteriormente, a la discusión se une un hombre. Un par de heavies cruzan la plaza en monopatín.
Y yo estoy allí, sentada, estática, como una mera espectadora de la realidad, fuera de la escena en la que se desarrollan dichos sucesos.
En ese instante pienso que no deja de sorprenderme la cantidad de circunstancias tan diversas que nos rodean día a día y que pasan desapercibidas para nosotros -los movimientos de la gente al caminar, el tacto de un brazo que choca contra el nuestro en una calle, el perfume de esa mujer parada frente a un escaparate, los colores de la ropa de los viandantes, el nuevo corte de pelo del guaperas de turno que llega tarde a su cita, el nerviosismo que se hace patente en la cara de un anciano que va camino del hospital-, sin ni siquiera llegar a formar parte de nuestros recuerdos.
Si prestásemos verdadera atención a todo eso, sería una experiencia tan abrumadora para los sentidos como agotadora, y eso me produce lástima. ¡La de sensaciones que dejamos pasar sin darnos cuenta debido a la subdesarrollada capacidad del cerebro que nos limita y nos ata!
Lo peor de todo es que no podemos hacer nada para remediarlo, y eso resulta verdaderamente frustrante.
Momentos después, aparece la persona a la que estoy esperando. Me levanto, saludo y yo también me uno al espectáculo.
lunes, 30 de agosto de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
Elle est perdue
Curioso nombre el de la llamada Garganta Perdida puesto que, al asomarme, no vislumbré garganta alguna.
jueves, 26 de agosto de 2010
Anécdotas clásicas
Afrodita tuvo amantes mortales e inmortales. Cuando rechazó a Hermes, Zeus envió su águila para que le arrebatara la sandalia y se la llevara a Hermes, que no se la devolvió hasta conseguir someterla a su deseo. De ambos nació el hermoso joven Hermafrodito, de quien se prendó la náyade Salmacis cuando el muchacho se bañaba en un manantial. Tal fue la violencia de su deseo que, mientras se amaban, Salmacis se apretó a él con tanta fuerza que sus cuerpos se fundieron en uno solo.
Por eso el arte representa a Hermafrodito como una mujer con genitales masculinos.
Extracto del libro Mitología Griega. Autor: David Bellingham.

Hermafrodito rechaza a Salmacis, por Edward Burne-Jones.

Hermafrodito, Museo del Louvre.
Por eso el arte representa a Hermafrodito como una mujer con genitales masculinos.
Extracto del libro Mitología Griega. Autor: David Bellingham.

Hermafrodito rechaza a Salmacis, por Edward Burne-Jones.

Hermafrodito, Museo del Louvre.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Otro hombre errante
Me pregunto dónde pasará la noche el señor al que me he cruzado más de una vez por la Calle de los Quesos a eso de las once y media de la noche.
La verdad es que no me asusta encontrármelo, ni siquiera cuando voy sola. Es más, su semblante pensativo, él siempre cabizbajo, me transmite paz, en cierto modo.
La verdad es que no me asusta encontrármelo, ni siquiera cuando voy sola. Es más, su semblante pensativo, él siempre cabizbajo, me transmite paz, en cierto modo.
Confesión
Realmente, detesto los disonantes sonidos que reverberan con una fuerza atronadora en las cuerdas vocales de las gargantas de personas que conforman una sociedad que no cesa de corromper la paz de espíritu, los escasos momentos reflexivos con los que contamos y los pensamientos verdaderamente fructíferos que de ellos logramos exprimir.
Sobre los paseos de madrugada
Quizás, al principio, el propósito de aquellos paseos había sido el de hallar a alguien concreto, pero conforme se habían ido sucediendo las noches, ¿acaso no era a mí misma a quien estaba tratando de encontrar?
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