martes, 1 de mayo de 2012
Melancholia
Mientras en la pantalla de aquella claustrofóbica sala de cine se sucedían uno tras otro los angustiosos fotogramas que anticipaban el choque inminente del planeta Melancholia contra la Tierra, a mí se me venía a la cabeza la melodía de la preciosa canción AF607105, en la que la cantante Charlotte Gainsbourg –protagonista, además, de la película (curiosas coincidencias)- entonaba con voz suave: we wish you all a very happy pleasant flight… y así, a pesar del ensordecedor ruido de la destrucción que tronaba por toda la sala, yo lograba sentirme casi a salvo. Casi.
sábado, 28 de abril de 2012
Certezas
Entonces paramos delante de aquella fuente y no nos besamos.
Y yo supe, sin ningún atisbo de duda, que caminábamos de forma lenta pero inexorable hacia un fracaso sin remedio.
Y yo supe, sin ningún atisbo de duda, que caminábamos de forma lenta pero inexorable hacia un fracaso sin remedio.
domingo, 11 de marzo de 2012
Preguntas
Escribe el poeta placentino Álex Chico en uno de sus poemas:
«Me pregunto si alguien/ puede subsistir a base de estar/ siempre solo».
A veces, yo también me lo pregunto.
«Me pregunto si alguien/ puede subsistir a base de estar/ siempre solo».
A veces, yo también me lo pregunto.
lunes, 5 de marzo de 2012
Un poema puro. Un poeta puro.
El desgarrador poema de Ben Clark que da título a su libro "Los hijos de los hijos de la ira" -ganador ex-aequo del XXI Premio de Poesía Hiperión en 2006- es, con mucho, uno de los mejores que he leído. Por su implacabilidad. Por la amargura que se mastica en cada uno de sus versos.
Porque no dice más que la verdad, y por eso es tan desolador.
II
"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni la hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.
Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminaban hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.
También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables al sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.
Aunque, a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.
Porque no dice más que la verdad, y por eso es tan desolador.
II
"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni la hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.
Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminaban hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.
También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables al sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.
Aunque, a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.
Ben Clark, de "Los hijos de los hijos de la ira" (2006)
domingo, 26 de febrero de 2012
Cumpleaños
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Ángel González, de Áspero mundo (1956)
menos cierto, confuso,
disolviéndome en aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Ángel González, de Áspero mundo (1956)
martes, 21 de febrero de 2012
Literatura y cine
La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, con la colaboración de la Filmoteca Regional de Castilla y León, ha organizado, durante el primer trimestre del año, el ciclo "Literatura y cine en español: una lengua, dos lenguajes" que consistirá en la proyección de diversas películas basadas en clásicos de la literatura en nuestro idioma.
Hoy, martes 21 de febrero, se proyectará "Divinas palabras" de José Luis García Sánchez, sobre la obra de Valle-Inclán. Durante las próximas semanas le seguirán "El túnel", "El aire de un crimen", "El perro del hortelano", "El coronel no tiene quien le escriba" y "Pantaleón y las visitadoras".
Todos los martes a las 20:15 horas en el Teatro Liceo. Promete.
Hoy, martes 21 de febrero, se proyectará "Divinas palabras" de José Luis García Sánchez, sobre la obra de Valle-Inclán. Durante las próximas semanas le seguirán "El túnel", "El aire de un crimen", "El perro del hortelano", "El coronel no tiene quien le escriba" y "Pantaleón y las visitadoras".
Todos los martes a las 20:15 horas en el Teatro Liceo. Promete.
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