sábado, 21 de agosto de 2010

Perturbada realidad

A menudo es más potente la fuerza con la que te golpea un recuerdo que cualquier acontecimiento presente.

viernes, 20 de agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

Corazón blaugrana

A sus catorce años, ella tenía más que claro a qué quería dedicar toda su vida. Era impresionante.
Me confesó que yo era la primera persona a la que le confiaba su mayor sueño y, extrañada, le pregunté por qué no se lo había contado a nadie antes. Una seriedad hasta entonces desconocida, que no encajaba con aquellos suaves rasgos todavía algo infantiles, nubló su rostro y contestó con aplastante determinación:

- Porque nadie me va a creer. Todos dirán que son cosas de niñas, que eso es lo que pienso ahora, pero que seguramente luego cambiaré de opinión. Y yo sé que no, fíjate, lo sé desde hace años.

No se lo pregunté, pero me llenó de un orgullo inconmensurable el deducir que, en esos pocos días, ella debía haber visto algo que había conseguido que tuviera la certeza de que yo sí la creería. Y así era.

Cruzamos una mirada, los ojos brillantes. Después, dormimos.

Semejantes, idos

Y cada vez que ella me dice eso de "sois tan diferentes...", yo pienso que quizás no lo somos tanto. Pero no se lo digo, sólo sonrío y cambio de tema.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Amanece

Era tan tarde que ya era temprano.

martes, 17 de agosto de 2010

Desamor

Creo que él ya no la quiere. Creo que se ha acostumbrado a su presencia en la casa, a dormir junto a ella cada noche y a hacer conque hacen el amor en ciertas ocasiones, cada vez menos.
Se ha dado cuenta de que lleva compartiendo casi veinticinco años de su vida con una superficial y completa desconocida.

De robles y leyendas

Se decía por el pueblo que, milenios atrás, un par de enamorados, al comprobar que sus progenitores no aceptaban la relación, habían huido de casa y que, presos del temor a ser descubiertos, pidieron ayuda a los dioses.

Éstos, extrañamente conmovidos por su trágica historia, los convirtieron en robles para que nunca se separasen, ligando así sus raíces.

Durante la transformación, su desolación era tan grande que comenzaron a derramar gruesas lágrimas y éstas se marcaron en su tronco. Decían que ése era el origen de las grietas de las cortezas de todos los árboles del mundo en cuyo tronco aparecen.

Desde entonces, muchas parejas que escondían su amor por motivos diversos venían aquí, dejando una última pista de su paradero para desaparecer después sin dejar rastro.

Tuve la suerte de toparme con una de esas pistas: asomaba entre la maleza el vehículo que había abandonado una pareja de fugitivos que huía desde Toledo.
Le pregunté a mi abuela cómo evolucionaba el caso; la policía no había vuelto a saber nada de ellos desde entonces.

Han pasado tres años.